¿Tienes miedo a ir al psicólogo?

¿Te angustia o sientes temor al iniciar una psicoterapia?

Miedo al psicologo - Temor a la psicoterapia

Tener miedo al ir al psicólogo por primera vez es completamente normal. Sentir temor o una especie de angustia al iniciar un tratamiento es la reacción lógica ante un fenómeno desconocido como es la terapia psicológica.

Son frecuentes los casos de personas que saben con certeza que necesitan ir al psicólogo, pero que un día tras otro van buscando excusas para aplazar esa decisión. Iniciar un tratamiento psicológico no es una tarea fácil, más bien al contrario, hay un montón de obstáculos y prejuicios que dificultan iniciar un tratamiento psicológico. Cuando una persona ha superado las dudas iniciales y sabe a ciencia cierta, que necesita acudir a un profesional, entonces surge la gran duda de llamar y concertar la primera cita.

En el interior de la persona que se encuentra en esta situación, se mezclan un montón de sentimientos confusos y a veces contradictorios. Por un lado la esperanza de encontrar una salida a los problemas que le atormentan, la ilusión por recuperar la felicidad perdida, a veces también un sentimiento de optimismo desbordado y con poco fundamento lógico, al pensar que el sólo hecho de ir al psicólogo le va a cambiar la vida de la noche a la mañana. Podríamos decir que estas son las fuerzas que la impulsan a coger el teléfono y concertar una cita. Pero por otro lado aparecen sentimientos como el temor a ir a esa primera consulta, el miedo a ser juzgado, la vergüenza de contar secretos íntimamente guardados, ansiedad o angustia al recordar vivencias que tenemos guardadas profundamente, dolor al revivir la pérdida de seres queridos. Todos estos sentimientos, se mezclan, luchan unos con otros y crean un estado de incertidumbre en la persona que se enfrenta a esta situación.

Antes de nada, tenemos que saber valorar a la persona que ha decidido ir al psicólogo para resolver sus problemas de ansiedad, depresión o del tipo que sean. Vencer los prejuicios sociales no es fácil, hay muchos que aún piensan que “al psicólogo sólo van los que están locos”, otros temen ir al psicólogo por “el qué dirán” como si el sufrimiento psicológico fuera una especie de estigma social, como la lepra en la Edad Media. Hay que aclarar que la persona que acude al psicólogo demuestra tener una gran valentía para enfrentarse a los prejuicios sociales y a la vez vencer su inseguridad. Tener miedo, temor, vergüenza o ansiedad ante la primera cita con el psicólogo es normal, lo raro sería estar indiferente ante esta situación.

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El paciente que va a esta primera cita debe saber que el psicólogo es un profesional cualificado y con experiencia, que va allanarle todos los obstáculos que le impidan expresar sus sentimientos. El psicólogo tratará de crear un ambiente agradable, de cercanía donde el paciente esté relajado. El psicólogo nunca va a juzgar al paciente, no le va a señalar con un dedo acusador, más bien al contrario, tratará de rebajar el miedo o el temor del paciente a expresar sus sentimientos. La confianza es una de las piedras angulares de la terapia y el psicólogo debe tratar de que el paciente se sienta comprendido, que sepa que su sufrimiento no es ajeno al terapeuta. Cuando el individuo expresa sus miedos o temores y ve que no es juzgado, que lo que le parecía una montaña no es más que un grano de arena, cuando puede liberar el dolor y sus más profundas emociones, y se siente comprendido y confortado, entonces empieza a crearse un fuerte vínculo entre el paciente y el psicoterapeuta.

Tener miedo, vergüenza o ansiedad ante esa primera consulta es lógico, pero el paciente debe confiar en el psicólogo como profesional que es, para que le vaya ayudando a perder el miedo, a ganar confianza. El paciente sólo debe aportar a esa primera consulta el convencimiento de que necesita que le ayude un psicólogo a resolver sus problemas emocionales. Si va al psicólogo obligado por los que le rodean, la terapia no servirá de nada. Si está convencido, solamente tiene que ir a esa primera entrevista con el deseo de superar sus problemas. Si tiene miedo puede expresarlo con total libertad. Muchos de mis pacientes, cuando les pregunto cómo se sentían al venir a la primera cita, me dicen que estaban aterrorizados y les daban ganas de dar media vuelta al ir a llamar al timbre de la puerta. Expresar tu temor, vergüenza o ansiedad es una forma muy saludable de iniciar una terapia, pues demuestra un alto grado de confianza en el terapeuta. Piensa que todos los pacientes han pasado antes por esa u otra situación parecida. Es la primera piedra que aparece en el camino, pero no es misión tuya eliminarla. Tú solamente debes ir con el deseo de mejorar. Todo lo demás corre por cuenta del psicólogo.

Piensa, que como psicólogo que soy, comprendo perfectamente cómo te sientes en esa primera cita. Es misión mía hacer que te encuentres cómodo y relajado, que sientas que tus problemas no me son ajenos, que el ambiente sea confortable para que puedas expresarte con libertad y sin temor. Es mi trabajo hacer que te sientas mejor, que no te sientas juzgado. Es mi tarea que tú sientas que puedo comprender y entender todo lo que te ocurre. Sé que puedes sentir miedo, sé que incluso estás tentado de dar marcha atrás, pero sobre todo sé que puedo ayudarte. Sólo te pido un voto de confianza para que me dejes intentarlo.

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