FOBIAS ESPECIFICAS – FOBIAS SIMPLES

Fobias específicas o fobias simples: Conoce sus síntomas y su tratamiento

LAS FOBIAS.-

Las fobias específicas es quizás el trastorno de ansiedad que más aparece entre la población general. Por suerte su gravedad es menor que otros trastornos como el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

Como ya se ha reseñado en otros apartados los trastornos de ansiedad son en cuanto a su frecuencia el segundo grupo de trastornos por detrás de los trastornos relacionados con sustancias. Los trastornos de ansiedad se dan en la población más frecuentemente que los trastornos del estado de ánimo.

Dentro de los trastornos de ansiedad distinguimos: La agorafobia, el TOC o trastorno obsesivo compulsivo, el TAG o trastorno de ansiedad generalizada, los ataques de pánico, la fobia social o trastorno de ansiedad social, el trastorno de estrés postraumático y las fobias específicas que vamos a ver a continuación.

Tipos de Fobias: Fobia a las tormentas

Concepto.-

¿Qué son las fobias específicas? Las fobias específicas, también conocidas como fobias simples,  son  un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un miedo exagerado e irracional ante una situación, un animal o un objeto. Este miedo no está justificado por el peligro real.

Este temor o miedo exagerado suele ir acompañado de una intensa reacción del sistema nervioso vegetativo y aparecen síntomas como palpitaciones, opresión precordial, dificultad para respirar, sudoración profusa, temblores.

El diagnóstico de fobia específica aparece claramente delimitado en el DSM (siglas en inglés del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”) y debe reunir los siguientes requisitos:

– La situación, animal u objeto que desencadena la crisis de ansiedad y miedo.

– El reconocimiento por parte del sujeto de que es un miedo exagerado e irracional. A pesar de que el individuo reconoce su irracionalidad y su desproporción no puede evitar dejar de sentirlo. Este criterio en el caso de los niños no es exigido para validar el diagnóstico.

– Este miedo irracional conduce a situaciones de evitación del objeto fóbico. También se acepta que el individuo soporte la situación fóbica con un elevado sufrimiento cuando no es posible la evitación.

– La fobia conlleva malestar y sufrimiento, en mayor o menor grado, para el que la sufre e interfiere notablemente en sus actividades diarias.

– En menores de 18 años la duración del trastorno fóbico debe ser de más de seis meses.

– La aparición del cuadro no es debida a otro trastorno mental (TOC, ansiedad por separación, etc..)

 

Epidemiología.-

Las fobias simples o específicas son muy frecuentes entre la población y según los distintos estudios su prevalencia varía de un 5% a 15% de la población. Si nos quedamos con un valor intermedio del 10% nos encontramos que las fobias simples son el trastorno de ansiedad más prevalente en todo el mundo. En cuanto a la distribución por sexos los estudios atribuyen un 70% al sexo femenino. Este porcentaje se iguala en el caso de la hematofobia o miedo a la sangre. En los estudios también se ha encontrado una alta incidencia familiar.

Fobias por miedo a la sangre

Tipos.-

Las fobias específicas, conocidas hasta hace poco como fobias simples, son temores desproporcionados e irracionales que están provocados por situaciones muy concretas, como miedo a los reptiles, a las alturas o a la sangre entre otras muchas situaciones.

Las Fobias específicas son menos graves e incapacitan menos al sujeto que la fobia social y la agorafobia, ya sea por la escasa repercusión o por la improbabilidad de enfrentarse al objeto fóbico. Debido a la frecuencia de esta patología en pequeños grados, para poder aplicar el diagnóstico de fobia específica, es necesario que el sujeto experimente una ansiedad significativa o bien que la fobia altere su forma de vida.

Si seguimos la clasificación del DSM IV podemos considerar que existen cuatro grandes categorias de fobias específicas:

– Fobias ocasionadas por animales: arañas, perros, reptiles, etc.

– Fobias provocadas por la naturaleza: alturas, tormentas, etc

– Fobias ocasionadas por la presencia de sangre: con respuesta vasovagal inmediata ante la vista de heridas, inyecciones o sangre.

– Fobias originadas en situaciones muy concretas: ascensores, puentes, aviones…

Otras fobias: miedo a contraer enfermedades, miedo a atragantarse, …

Aracnofobia: Miedo a las arañas

Veamos algunas de las más comunes:

– Fobia a los animales: La zoofobia o fobia a los animales suelen ser de aparición precoz, generalmente durante la edad infantil. Destacan entre las zoofobias el temor a los reptiles y los anfibios (herpetofobia), que a su vez engloba el miedo específico a las serpientes (ofidiofobia) y que se suele dar con mucha mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Dentro de la herpetofobia también se incluye el miedo a salamandras, lagartijas, ranas y sapos. Otro caso muy común es el de la aracnofobia o miedo a las arañas y tarántulas. El temor irracional a los perros (cinofobia) es también bastante común, más que el miedo a los gatos (ailurofobia) o a los peces (ictiofobia).

– Fobias de la naturaleza: Se incluye en este grupo el miedo a las tormentas, los rayos, los relámpagos o el viento, que se pueden denominar con varios nombres como astrafobia, astrapofobia o brontofobia. La nictofobia es el miedo la oscuridad.

El miedo a las alturas o acrofobia se da en la misma proporción en hombre que en mujeres, a diferencia de todas las demás que son más frecuentes en mujeres.

– Fobia relacionadas con la sangre o hematofobia, se distingue de las demás en que la respuesta de ansiedad y miedo característica de otras fobias, es sustituida aquí por una intensa respuesta vasovagal que conlleva una disminución brusca de la presión arterial, con mareo pérdida de conocimiento, palidez, sudoración y taquicardia. Puede ser desencadenada por la visión de alguna escena sangrienta, una herida, un acto quirúrgico o una simple inyección.

– Las fobias situacionales como la claustrofobia o temor a lugares cerrados o a los ascensores, el miedo a conducir (amaxofobia), el miedo a volar en aviones (aerofobia) suelen ser de aparición más tardía, a partir de los veinte años, más frecuentes en mujeres, y tienen como patrón común el asociarse en muchas ocasiones a la agorafobia. Esta categoría de fobias ambientales es el grupo que se da con más frecuencia en la población.

Un quinto grupo de fobias llamado de “otros tipos” siguiendo la nomenclatura del DSM, donde se incluyen casos que no encuadran fácilmente en los grupos anteriores: miedo a la suciedad y los gérmenes (misofobia o bacteriofobia), miedo a asfixiarse, miedo a vomitar (emetofobia), miedo a los disfraces, payasos y mimos (coulrofobia).

Fobia a volar

Tratamiento.-

El objetivo del tratamiento es que el sujeto con una fobia simple, pueda realizar las tareas cotidianas de su vida normal sin verse alterado por el temor que le origina el objeto fóbico. El éxito o fracaso del mismo suele venir condicionado por la gravedad de la fobia.

Hasta mediados del siglo pasado el psicoanálisis era la única psicoterapia usada en las fobias específicas. En 1958, a partir de la obra de Josep Wolpe, se empezó a emplear la llamada terapia de conducta que en sus distintas modalidades, siempre implica un cierto grado de exposición a la situación fóbica. Se incluyen las terapias de exposición (en vivo o mediante imágenes), las terapias cognitivo conductuales y la realidad virtual. Aproximadamente un 80% de los pacientes se puede beneficiar de los resultados de la psicoterapia. Al contrario que en otros trastornos de ansiedad, donde la farmacología es el primer escalón en el tratamiento, en el caso de las fobias, los medicamentos son solamente un complemento secundario. Se han utilizado los betabloqueantes como el propanolol y los ansiolíticos (benzodiazepeinas) así como los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), pero no existe un criterio unánime para decidir el fármaco de elección.

     

Bibliografía: