Concepto, tipos y origen de la enfermedad.

Concepto.

El término de Síndrome de Diógenes  se utiliza para designar a personas de edad avanzada que presentan un trastorno del comportamiento que se caracteriza por tendencia al abandono personal y social con deterioro de los hábitos higiénicos. Suele ir acompañado de reclusión voluntaria en sus domicilios. Existe gran acumulación de basuras, objetos inservibles y desperdicios en sus hogares. Este es quizás el rasgo distintivo más conocido de este peculiar trastorno.

Con cierta frecuencia, salta como noticia en los telediarios, que la policía o los bomberos han desalojado un piso. Suele estar ocupado por un anciano y han sacado del mismo, toneladas de basura. En ocasiones, coincidiendo con los meses veraniegos, el calor hace insoportable el olor que sale de estos pisos.

Los vecinos denuncian la situación a los servicios sociales, El episodio suele concluir con el internamiento del individuo con síndrome de Diógenes en algún organismo sanitario. Los bomberos y los servicios de limpieza sacan camiones de desperdicios del edificio y los medios de comunicación filman todo lo sucedido.

Este suele ser el final más común de los pacientes que padecen este trastorno de conducta, con nombre de filósofo griego.

Tipos de Síndrome de Diógenes.

Podemos distinguir entre dos clases de síndrome de Diogénes:

  1. Primario: Aparece en personas sin patología psiquiátrica previa. Estos pacientes presentan los rasgos distintivos de esta enfermedad: aislamiento y déficit en las interacciones con los demás, abandono personal con escasa higiene y deficiente alimentación, ruptura de relaciones sociales, reclusión en sus hogares, rechazo de ayuda de familiares, vecinos y organismos oficiales, negación de su estado patológico y acumulación de basuras en sus domicilios.
  2. Secundario: Aparece en pacientes con alteraciones psiquiátricas conocidas como depresiones, demencias seniles, alcoholismo crónico, que además de los rasgos propios de su patología psiquiátrica, empiezan a mostrar rasgos propios del síndrome de Diógenes.

Origen.

Esta enfermedad fue descrita por D. MacMillan y P. Shaw.  En 1966 publicaron el artículo “Senile breakdown in standars of personal and environmental cleanliness” en la revista British Medical Journal.

Posteriormente en 1975, Clark le puso el nombre del filósofo griego “Diogenes Syndrome” (Revista Lancet).

En la década de los 90, De la Gándara y colaboradores han tipificado y sistematizado este trastorno:

“Los ancianos solitarios: el llamado Síndrome de Diógenes” (1992) y “Envejecer en Soledad” (1995).

Paciente con síndrome de Diógenes

Factores determinantes y Epidemiología.

Factores.

En el síndrome de Diógenes confluyen distintos factores que pueden determinar la aparición de la enfermedad.

  • Personalidad con rasgos antisociales: Son personas que buscan el aislamiento. Tienen dificultades serias para adaptarse a los convencionalismos sociales. Suelen rechazar de forma activa las relaciones con otras personas, vecinos o familiares.
  • Situaciones generadoras de ansiedad en la edad senil: muerte de familiares, dificultades económicas, marginación social, abandono familiar.
  • Tendencia y búsqueda de la soledad: Al principio la soledad puede ser un factor predisponente. Cuando la enfermedad se consolida, los pacientes buscan la soledad como un fin en sí mismo.

Fisiopatología.

Es de prever que en los próximos años, con el poderoso desarrollo de las técnicas de imagen aplicadas al estudio de la corteza cerebral, tengamos un aluvión de datos que expliquen muchas enfermedades que hoy en día nos resultan desconocidas.

Un estudio de investigadores ha utilizado técnicas de Resonancia Magnética Nuclear (RMN) para estudiar el córtex cerebral de pacientes con Síndrome de Diógenes. Tras el estudio se ha visto que los enfermos con Síndrome de Diógenes presentan un aumento de actividad bioeléctrica cerebral a nivel del cíngulo anterior y en la ínsula.

Estas zonas cerebrales parecen claramente involucradas en la toma de decisiones, como puede ser el deshacerse de objetos poco útiles. A la vista de estos resultados, ciertamente provisionales, cabría pensar que la silogomanía o tendencia a acumular basura, que caracteriza a los enfermos con Síndrome de Diógenes es más un trastorno derivado de la incapacidad de decidir eliminar objetos, qué un trastorno por buscar y acumular objetos.

Esta es sólo una visión parcial de este síndrome. Aún quedan por averiguar que otros sustratos cerebrales están implicados en el resto de la sintomatología que presentan estos enfermos.

Epidemiología.

Se calcula que en España aparecen 3200 casos nuevos cada año. Aproximadamente un 3% de los mayores de 65 años viven con un alto riesgo de padecer el síndrome de Diógenes. La prevalencia de la enfermedad es España no es fácil de establecer, pero según distintos indicadores socio sanitarios, podríamos fijarla en 0.5% de la población.

Es probable que la actual crisis económica haya aumentado la incidencia de esta enfermedad. Quizás exista un incremento progresivo de casos de este síndrome. Esto vendría determinado por:

La escasez de recursos económicos de los ancianos.

El aumento de la edad media de vida.

El mayor aislamiento de las personas mayores.

Tonelas de basura en los hogares

Un poco de Historia.

Diógenes de Sinope.

El nombre asignado por Clark a este síndrome tiene su origen en un filósofo griego: Diógenes de Sinope. No nos ha llegado ninguna obra de este autor. La mayoría de los hechos que sabemos sobre su vida y su obra, son debidos a su contemporáneo Diógenes Laercio.

En el año 412 antes de Cristo, nació Diógenes en una colonia griega llamada Sinope, situada a orillas del mar Negro, en el territorio de lo que hoy es la actual Turquía. Su padre se llamaba Hicesias, era banquero y tuvo problemas con las autoridades por falsificación de moneda.

Los estudios arqueológicos han encontrado en Sinope abundantes monedas con el nombre de Hicesias. Diógenes, que ayudaba a su padre y se vanagloriaba de ello, fue deportado junto con él a la ciudad de Atenas.

En la capital ateniense, adoptó el estilo de vida de los filósofos cínicos. Renunció a toda clase de lujos y llevó una vida totalmente austera.

Hizó un viaje a las islas Eginas y su barco fue interceptado por piratas. Éstos le hicieron prisionero y le vendieron como esclavo. Fue comprado por un aristócrata de la ciudad de Corinto, que había oído hablar de él y le encomendó la educación de sus hijos.

Desde entonces vivió en Corinto, donde conoció a Alejandro Magno. Por casualidades de la vida murió en el mismo año que éste (323 antes de Cristo).

Diógenes “El Cínico”.

Recién llegado Atenas, Diógenes se hizo seguidor de un filósofo de la escuela de los “Cínicos” llamado Antístenes, que había sido discípulo de Sócrates y presumía de haber sido testigo de su muerte.

Los filósofos “Cínicos” predicaban un estilo de vida de renuncia de bienes materiales. Su objetivo era la búsqueda de la felicidad, rechazando todo lo superfluo. Condenaban el lujo y los convencionalismos sociales.

Diógenes se tomó al pie de la letra la doctrina de “los Cínicos”. Vivía en el fondo de una tinaja, acompañado de perros callejeros. Criticaba las costumbres hipócritas de la época y su actitud era bastante antisocial.

Fue llamado por Platón “el Sócrates delirante” pues vagaba descalzo por la ciudad. Dormía a la intemperie, hacía sus necesidades en la vía pública a la vista de la gente y vestía con harapos. No tardó, con su comportamiento, en superar a su maestro Antístenes. En poco tiempo, alcanzó notoriedad en la sociedad Ateniense, a la que criticaba duramente.

Estatua de Diógenes en Sinope

Anécdotas.

La vida de Diógenes está plagada de anécdotas, que flotan en el filo de la fabulación y la verdad. Parece cierto que en Corinto conoció al joven monarca Alejandro Magno, cuando éste iba a iniciar una de sus campañas guerreras contra los persas.

Alejandro había oído hablar de este singular y excéntrico personaje, “el filósofo rodeado de perros”, y quiso conocerlo. Lo encontró en su tinaja, rodeado de perros y excrementos. El monarca macedonio, preguntó al filósofo si podía hacer algo por él. Este contestó con brusquedad: “Puedes apartarte, pues me quitas el sol”. Parece ser que Alejandro tomó con buen humor la respuesta del cínico griego.

Son numerosos los autores que señalan que Diógenes es un nombre poco apropiado para esta enfermedad. Se basan en que estos enfermos acumulan basura, objetos y desperdicios. Diógenes, por el contrario, se deshacía de cualquier objeto útil. Sí coinciden ambos en el carácter antisocial, como demuestra esta anécdota que se da por cierta.

Conducta antisocial.

En una ocasión fue recriminado por unos ciudadanos por masturbarse en la vía pública, a lo que Diógenes replicó: “¡Ojalá! el hambre desapareciera, simplemente frotando mi vientre con la mano.

Un noble ateniense lo invitó a comer a su casa con la condición de que no escupiera por los rincones. Diógenes aceptó y ya en la lujosa mansión bebió un trago de vino, se enjuagó la boca y escupió en la cara de su anfitrión. Puso como excusa que la cara del dueño era lo más sucio que había encontrado en toda la casa.

En una ocasión, paseando por la calle, vio a un chiquillo que bebía agua de una fuente con sus manos. Diógenes tiró su escudilla pues dijo haber aprendido del niño, que no necesitaba más que sus manos como herramienta para beber.

Otra anécdota similar, fue cuando vio a un hombre comer lentejas en un cuenco de pan. Diógenes rompió su plato y dijo no necesitarlo para sobrevivir.

Como no podía ser de otra forma, también su muerte está teñida por las anécdotas cercanas a la fabulación. Según algunos murió entre fuertes dolores abdominales tras haberse comido un pulpo vivo. Otros, más exagerados aún, afirman que él mismo provocó su muerte, al dejar de respirar voluntariamente, hasta expirar.

A pesar de las discusiones, sobre si el nombre de Diógenes es apropiado, para reflejar este síndrome, lo único cierto es que el nombre del “filósofo de los perros” goza de popularidad entre la opinión pública, debido probablemente, a la excéntrica vida del personaje.

Diógenes el Cínico

Diagnóstico del Síndrome de Diógenes.

Hablamos de Síndrome de Diógenes, ante la presencia de uno o dos de los siguientes signos:

  • Aislamiento social con incomunicación activa y voluntaria.
  • Reclusión en sus domicilios con negativas reiteradas a salir de ellos.
  • Falta de cuidados sanitarios. Escasa higiene propia y del hogar. Acumulación de basuras.
  • Conducta de pobreza imaginaria. En ocasiones pueden tener grandes cantidades de dinero en casa o en entidades bancarias. Pese a ello tienen la idea delirante de ser extremadamente pobres y no usan ese dinero para cubrir sus necesidades más básicas.
  • Rechazan toda clase de ayuda, tanto de familiares, como de vecinos o entidades sociales. Vuelven rápidamente a su antiguo estilo de vida, cuando salen de un ingreso hospitalario.

Si el paciente reúne 4 o más signos hablamos de un Síndrome de Diógenes muy grave, con alto riesgo de morir por soledad y abandono.

Diagnóstico diferencial.

Si tomamos en cuenta la acumulación de basura o silogomanía, como el síntoma principal del síndrome de Diógenes podríamos caer en el error de confundir este cuadro con otras alteraciones psicopatológicas:

  • Trastornos de adicción: así vemos que en el trastorno de adicción a las compras y en la cleptomanía el sujeto sufre una intensa angustia, qué solamente desaparece al robar o comprar un objeto.
  • En algunas formas de trastorno obsesivo-compulsivo el paciente puede tener rituales que incluyen la compra de objetos como forma de hacer frente a sus pensamientos obsesivos. En otros pueden existir pensamientos obsesivos, del tipo “Va a suceder algo horrible si me desprendo de estos objetos” lo que lleva a no tirar nada y acumular objetos innecesarios.
  • Los coleccionistas acumulan determinado tipo de objetos hasta terminar su colección. Cuando la completan suelen empezar otra. Aunque pueden aparecer algunos rasgos patológicos en coleccionistas compulsivos, esta afición no está considerada como un trastorno mental.

En estos tres casos, vistos anteriormente, aparece el elemento de la acumulación de objetos. Por el contrario faltan otros elementos importantes del síndrome de Diógenes: el aislamiento social, la reclusión en sus domicilios, la falta de higiene y el rechazo de ayuda externa. Todo ello les hace claramente diferenciables de la entidad que estamos analizando.

Un caso bien distinto es el síndrome de Diógenes secundario. En este los signos y síntomas del trastorno, se juntan con los de la patología previa: depresión, trastorno obsesivo-compulsivo o demencia senil.

Limpieza de casa con el síndrome de Diógenes

El síndrome de los hermanos Collyer.

El caso de los hermanos Collyer es uno de los más conocidos casos del síndrome de Diógenes. Los hermanos Homer y Langley Collier eran unos neoyorquinos de acomodada posición. Uno era abogado y el otro ingeniero. Tenían suficiente dinero para vivir de sus rentas y nunca necesitaron trabajar.

Vivían en una enorme mansión en Harlem, en una de las zonas más ricas del Nueva York de principios del siglo XX. Con la llegada del Suburbano la zona se fue deteriorando. Muchos de los ricos habitantes de la zona se mudaron de barrio. No así los Collyer, que siguieron viviendo allí, sin salir apenas a la calle.  

Vivían blindados en su casa de cuatro plantas. En 1947 el hermano pequeño falleció aplastado por una enorme pila de revistas que guardaban en la casa. El hermano mayor murió de hambre y sed unos días más tarde. Fue incapaz de salir a la calle debido a la cantidad de basura que acumulaban.

Los bomberos tuvieron que entrar en el edificio haciendo un agujero en la azotea. Tuvieron que extraer más de 150 toneladas de basura. Tras este arduo trabajo rescataron los cuerpos sin vida de los dos hermanos. Tardaron más de dieciocho días en encontrar el cuerpo de Langley entre la ingente cantidad de basura acumulada.

Cuando los pacientes son ricos y adinerados y pueden comprar numerosos y variados objetos se suele usar el término síndrome de Collier. Cuando son pobres se usa el término Síndrome de Diógenes.

Complicaciones.

Las principales complicaciones de este síndrome son las frecuentes alteraciones orgánicas derivadas de su estado de abandono: anemias, estados carenciales, desnutrición, no es raro el alcoholismo, situación de inmunodepresión, infecciones severas.

Cuatro de cada diez pacientes presenta alguna o varias de estas complicaciones que con frecuencia acaban con la vida de estos pacientes. Muchos de estos pacientes aparecen muertos y abandonados en la soledad de sus domicilios.

Casa de los hermanos Collyer

Tratamiento.

El tratamiento de los pacientes con síndrome de Diógenes es bastante complicado. Esto es debido a que los enfermos niegan rotundamente la existencia de su patología. En la mayor parte de los casos suelen ser atendidos a la fuerza en hospitales o centros psiquiátricos, tras haber recibido una denuncia por parte de sus familiares o vecinos.

Esta denuncia suele conllevar la intervención de los servicios sociales, con el ingreso forzoso en un centro hospitalario, la limpieza de basura del domicilio por los servicios municipales y el aviso a los familiares del sujeto.

Tratamiento farmacológico.

El tratamiento médico propiamente dicho, tiene dos vertientes la psicológica y la farmacológica. Dado que la mayoría de estos pacientes presentan enfermedades derivadas de estados carenciales, se impone una adecuada nutrición del paciente. Es necesario administrar hierro y vitaminas para combatir la anemia.

Se debe realizar un tratamiento específico del alcoholismo cuando está presente. La segunda parte es tratar las enfermedades mentales concomitantes, siendo la depresión la más frecuente. Se suelen usar inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) para tratar los síntomas depresivos.

Si hay presencia de agitación o síntomas delirantes puede ser necesario el uso de antipsicóticos. En estos casos se usa el haloperidol o la risperidona, que tienen buena tolerancia en pacientes geriátricos.

Tratamiento psicológico.

Todos los tratamientos mencionados anteriormente, no sirven de nada sino se abordan los factores predisponentes de la enfermedad, pues estos pacientes tienen una alta tasa de recaídas.

Apenas salen del hospital, vuelven a sus hogares, se aíslan, se encierran y empiezan de nuevo a recolectar toda clase de objetos inútiles. Para evitar estas recaídas es muy importante la intervención de los servicios sociales. Estos deben asegurar una higiene adecuada y unos hábitos alimenticios saludables.

La soledad es uno de los factores que con más fuerza deben ser tratados. En este aspecto la terapia debe ir dirigida a integrar al paciente en un entorno acogedor. Hay que procurar sacar al paciente de su mundo de aislamiento. Hacer que participe en grupos de ancianos, en residencias de día, donde pueda participar en actividades grupales. Si el paciente tiene familiares cercanos tiene vital importancia poder contar con ellos para evitar el tema del aislamiento social.

Diógenes Filósofo Cínico

El problema de la acumulación de objetos debe ser trabajado en terapia. Hay que concienciar al paciente, de que no necesita esa ingente cantidad de basura. Debe quedarle claro, que no le van a faltar medios materiales que garanticen su correcta higiene y alimentación.

En ocasiones esta no es tarea fácil, pues muchas veces tras estos comportamientos subyace un trastorno delirante de pobreza, que no está justificado, pero que el paciente vive como real y que trata de combatir acumulando cualquier objeto que piense que le pueda ser de ayuda en un momento de necesidad. En estas ocasiones es cuando más necesario se hace el uso de antipsicóticos que potencien la terapia psicológica.

Referencias:

Diógenes de Sinope – Wikipedia

Hermanos Collyer – Revista Galenus

Información sobre Gerardo Castaño Recuero

Gerardo Castaño Recuero trabaja como psicólogo y psicoterapeuta en "Nuestro Psicólogo en Madrid". Ha estudiado Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid y también ha cursado dos Máster, uno sobre Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica y otro sobre TFE: Terapia Focalizada en las Emociones.