¿Cómo hacer fácil la educación sexual tus hijos?

La sexualidad en la familia

La educación sexual de los hijos es un tema que provoca bastantes quebraderos de cabeza a los padres y que muchas veces no saben afrontar adecuadamente.

Hablar de sexualidad en la familia no es un tema fácil ni cómodo, ni para los hijos ni para los padres. Por un lado los hijos pocas veces quieren saber algo que tenga que ver con la sexualidad de sus padres. No es raro que contesten con unas malas palabras o gestos de desagrado ante cualquier comentario o cualquier hecho que ponga de manifiesto la vida sexual de los padres. Para un hijo es mucho más cómodo suponer que sus padres no tienen vida sexual.

Pero si para los hijos resulta desagradable aceptar que sus progenitores pueden llevar una vida sexual activa y placentera, para los padres tampoco suele ser un motivo de alegría, tener que hablar de la vida sexual de sus hijos o tener que contestar a sus primeras preguntas o dudas en este aspecto.

Partimos de la base de que los padres necesitan formación e información para poder afrontar la educación sexual de sus hijos. Pero esta información suele escasear cuando el padre prefiere vivir de espaldas a la realidad e ignorar todos los aspectos de la sexualidad de sus hijos. Y si hemos dicho que se necesita información y formación, malamente se puede explicar lo que se desconoce.

Nuestro punto de partida debe ser reconocer que el ser humano es un ser sexuado, y que la sexualidad impregna la naturaleza humana desde el momento mismo del nacimiento y se va expresando a lo largo de la vida de forma diferente según la edad del sujeto.

Educación sexual - Psicologo en Madrid

La sexualidad infantil.-

Ha llovido mucho, desde que Sigmund Freud, revolucionó e hizo tambalearse a la sociedad victoriana de su época, con el descubrimiento de la sexualidad infantil. En 1905 publica su libro “Tres ensayos sobre la teoría sexual” donde establece la teoría de que la sexualidad del niño no comienza en la adolescencia, sino en su más tierna infancia, atribuyendo a gestos tan “inocentes” como chuparse el dedo una significación sexual mediante la cual el niño se auto gratifica. Si aún hoy en día, nos cuesta trabajo pensar en nuestros hijos y aceptar en ellos una fase sexual oral o una fase sexual anal, podemos imaginarnos cómo se sintieron sus contemporáneos ante semejante afirmación.

Este artículo pretende sentar las bases para la formación de los padres y proporcionarles herramientas para que puedan enfrentarse de una forma sana e inteligente a la educación sexual de sus hijos. Por este motivo no vamos a hablar de Freud, del psicoanálisis o de sus teorías sexuales. Vamos a intentar que los padres sepan reconocer las señales de actividad sexual en sus hijos y sepan cómo reaccionar en cada momento, dándoles la información que precisen. Esto supone que no deben intentar escamotear información a las preguntas de sus hijos, pero que tampoco deben abrumar al niño con detalles enciclopédicos sobre la sexualidad, que el niño no es capaz de entender y ni siquiera se plantea. La información debe ser natural espontánea y bidireccional. Ante una pregunta de su hijo sobre sexualidad, el padre puede replicar con otra pregunta al niño, para tantear el terreno, y saber hasta dónde llegan sus conocimientos del tema y hasta donde deben llegar sus explicaciones. Muchas veces el niño, simplemente le está poniendo a prueba, preguntando lo que ya sabe, con el único fin de reafirmarse o comprobar la sinceridad de los padres.

La sexualidad no debe ser abordada desde un aspecto puramente biológico, limitándonos a describir el organismo humano, sus órganos sexuales, las diferencias entre hombre y mujer y la función reproductora. La sexualidad es mucho más que estos factores biológicos y debe englobar los aspectos afectivos de la relación de pareja. La relación sexual debe ser entendida como una forma de comunicación en la pareja, con una fuerte carga sexual, pero acompañada de expresiones de afecto, de cariño y de ternura que enriquecen la relación.

Así mismo no se deben obviar al hablar de las relaciones sexuales, aspectos tan importantes de la personalidad como son el reconocimientos de los valores propios y del “otro”, como son el amor, el respeto, la responsabilidad y el compromiso. Una sexualidad que carezca de los aspectos afectivos o que no tenga en cuenta los valores antes citados, será una sexualidad inmadura y deficitaria.

La sexualidad en los primeros años de vida.-

Desde el mismo momento del nacimiento, vuestro hijo necesita de todo vuestro afecto y vuestras caricias. Cada vez que un padre besa, acaricia o abraza a su hijo, está haciendo una doble tarea, por un lado colmar una necesidad básica del bebé, pero por otro lado transmitir una información no verbal sobre la importancia de estas muestras de afecto y su trascendencia en el futuro desarrollo del niño transmitiéndole seguridad.

A partir de los dos años, los niños se sienten fascinados por todo lo que tiene que ver con el control de esfínteres y se dan cuenta de las diferencias anatómicas entre niños y niñas.

En esta etapa aparece la masturbación infantil. Es decir, vuestro hijo puede tocarse sus genitales, incluso en público, tanto por placer como por curiosidad o por aburrimiento, sin darle el sentido que le damos los adultos, ya que no es la misma motivación la que lo provoca.

Es importante que lo toméis con naturalidad y no le regañéis por ello (“Eso no se hace”), ya que le estaréis dando un significado negativo que vuestro hijo no va a entender y seguirá haciéndolo, creando en él sentimientos de culpa.

Es mejor distraerle con otra cosa, para más adelante explicarle que esa conducta no es mala, pero que debe hacerse en privado, como otras muchas cosas.

Aprovechad la hora del baño para enseñarle las diferentes partes del cuerpo. Llamad a las cosas por su nombre (“Las niñas tienen vagina y los niños tienen pene”) y no le busquéis sustitutos, ni diminutivos. Cuando adquiera más capacidad verbal también podéis explicarle cuáles son las funciones de cada parte del cuerpo.

Si vuestro hijo os ve desnudos, le llamará la atención y os hará preguntas sobre vuestro cuerpo, comparándolo con el suyo, por lo que es importante responderle de forma sencilla y clara.

Educación sexual en la infancia

La sexualidad del niño entre los cuatro y cinco años.

En esta etapa la curiosidad sobre la sexualidad aumenta y las preguntas que os haga dependerán de la naturalidad y sinceridad de vuestras respuestas. Los padres sois el primer modelo de referencia para vuestro hijo en torno a lo sexual. Por eso no basta con la información que le proporcionéis, sino que lo hagáis a gusto ofreciéndosela y viviendo vuestra propia sexualidad con naturalidad.

Vuestro hijo empezará a hacer preguntas relativas a cómo se hacen los bebés o por donde salen. Lo adecuado es que le deis una explicación general que pueda entender.

También empezarán las cuestiones sobre lo que ve en su entorno (“¿Por qué se besan, qué hacen?”). Es importante decirle la verdad y no centrar la sexualidad exclusivamente en la procreación, sino en la relación afectiva que también existe.

Si vuestro hijo os sorprende manteniendo relaciones sexuales puede que lo interprete como que os estáis haciendo daño o estáis discutiendo. Es importante que no os alarméis y, simplemente, tranquilizadle diciéndole que es una forma de demostraros vuestro cariño en privado.

Es normal que aparezcan los juegos sexuales entre niños de la misma edad. Esto  será natural para vuestro hijo. Ante estas conductas, nunca le regañéis y, con tranquilidad, procurad desviar su atención hacia otra cosa. No se trata de alentarle, sino de tomárselo con naturalidad, sin crearle sentimientos de culpa.

La sexualidad entre los seis y ocho años.

Vuestro hijo entra en una etapa donde su curiosidad sexual puede quedar aletargada, ya que su interés se centrará más en lo intelectual.

Puede comenzar a sentir vergüenza a mostrar su cuerpo desnudo y ver el de los demás, por lo que es importante que respetéis su intimidad.

Sus fuentes de información se amplía (profesores, amigos, hermanos mayores…), pero siempre será esencial que le escuchéis con atención y paciencia y saciéis su curiosidad. De no hacerlo así, podría buscar la respuesta en otra parte o generar su propia explicación, que podría resultar falsa.

Educación sexual - Cambios corporales

Cambios corporales y emocionales.-

En la educación sexual de los hijos es necesario que informéis a éstos de los cambios corporales y emocionales que van a experimentar para que conozcan y comprendan su propia sexualidad y la de los demás. Para esto también deberéis explicarle los cambios que van a sufrir las personas del sexo opuesto.

Es conveniente que en torno a los nueve años deis a vuestro hijo una explicación más concreta del acto sexual, teniendo siempre en cuenta la información que sea capaz de entender.

Cambios físicos que experimentan los chicos:

  • Aceleración del crecimiento.
  • Cambio de voz.
  • Transpiración y olor corporal.
  • Granos y acné.
  • Desarrollo de la barba.
  • Vello en las axilas y pubis.
  • Los testículos y el pene crecen.
  • Eyaculaciones nocturnas.

Cambios físicos que experimentan las chicas:

  • Aceleración del crecimiento.
  • Cambio de voz.
  • Transpiración y olor corporal.
  • Granos y acné.
  • Vello en las axilas y pubis.
  • Los senos crecen.
  • Menstruación.

Cambios emocionales que experimentan vuestros hijos:

  • Cambios de humor.
  • Ansiedad y tensión.
  • Actitudes defensivas.
  • Preocupación en torno al propio cuerpo.

 

En una segunda parte de este artículo sobre educación sexual, hablaremos de temas como la sexualidad en la adolescencia, información sobre anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, la masturbación, la homosexualidad y el abuso sexual a menores.

Autor: NUESTRO PSICOLOGO EN MADRID

 

Fuentes:

Wikipedia – Educación sexual

Educación y Salud – Modelos de educación sexual

UNFPA – Educación sexual integral